sábado, 25 de febrero de 2012

Teoría del Túnel, Julio Cortázar

Lecturas imprescindibles para escribidores sumergidos por la estructura, hiperrealistas crónicos y por que no, críticos literarios.


Inmiscuirse en la obra crítica primera de Cortázar, resulta una refrescura con notas de comienzo, un cambio de algo más que pieles y un volver pero sin perder el esqueleto u olvidar el camino andado en el intento, y aunque las apreciaciones siempre distarán unas de otras según el receptor, estas líneas van desarrollandose con total alegría, resultado de mezclar esa liberación casi palpable que otorga el autor en su ensayo y la intactitud propiamente dicha llamada experiencia, que cargaremos por siempre.
Invito entonces a quien guste, a disfrutar del texto, y no solo se resuma a leer y quizá analizar, sino que a su vez,  libere esa pluma para hacer de esta crítica analítica y manifiesto literario también un ejercicio experimental.

Con apenas quince páginas leídas ya comenzaba a sentir mis dientespalabras de leche volver a caer, y claro, no resultará absolutamente nada para quienes no pueden aún hallar detrás de cada grieta la ventana de posibilidades que con decencia se abre a la vez que inyecta anticuerpos y desprende permisos para toboganear expresiones una vez y otra mas.  Así van llegando los conceptos, de la mano, con las ganas de garabatear en el escaparate de los moldes aprovechando la norutina. Esa idea más o menos es la que se va implantándo a lo largo de este proyecto y que poco a poco por puro disfrute iré compartiendo.

Capitulo 68 Rayuela.

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"Un encuentro del Hombre con su reino"
Obra crítica I , Julio Cortázar

jueves, 16 de febrero de 2012

Las Mujeres en el Arte

Para hablar hoy de la mujer en el Arte como sujeto; grandes y muchas mujeres, anónimas mujeres y pocas recuperadas del pasado, debieron hacer un arduo camino de años, de siglos…
Por lo que encontrarse a veces laureando presente es recortar la lucha y la historia misma de la que pocos y tal vez pocas también… reparamos.


¿Por que palabras como Genio o Musa cuadran tan “normalmente” con un genero determinado, o por qué decir artista suena a estética femenina a maquillajes y a actrices?

El vuelco de las obligaciones y las expectativas para el hombre y la mujer.

Biológicamente, hasta hace no mucho tiempo atrás se basaba la desigualdad sosteniendo que el cerebro de la mujer era más pequeño, físicamente constituida para dar a luz inhibiendo la posibilidad de crear y nacida para obedecer más que para mandar, así su lugar en las artes plásticas seria el de copista esforzada pero nunca el de creadora. Su estilo, un reducto inmutable relacionado solo con formas redondas, con el sentimentalismo, con colores suaves y sinònimo de decoración y blandura, sellaban de esta forma su capacidad a partir de su condición. El Ser Mujer.


Una carrera llena de obstáculos, la Mujer como "Sujeto" del Arte.

Claude Lèvi-Strauss afirmaba, “Todos los seres humanos sin excepción poseen un lenguaje, una tècnica, un Arte…” negar esta capacidad artística es negar su condición humana.

Hasta el siglo XIX se insiste en su castidad y pureza, como si el hecho de tener dotes que las asemejen a los hombres, implicase una pèrdida de su esencia femenina, siendo la realización artística un camino plagado de prejuicios, donde solo aquellas con la fuerza y la inteligencia suficiente para situarse fuera de lo tradicional, llegarían a ser artistas -heterodoxas artistas- así, la mujer en el arte; modelo, cuerpo, objeto de deseo donde hombres posan miedos y miradas, fuente de toda inspiracion, ve la lenta transformación de la mujer, como sujeto, como artista y creadora del arte.


“Si debo obedecer a la ley de los contrastes que gobierna el orden físico y moral del universo, estoy obligado a colocar en la clase de mujeres peligrosas para los hombres de letras, a la mujer honesta, a la intelectual y a la artista (…) Y debido al hecho de que todos los verdaderos escritores llegan a experimentar en un momento determinado, un intenso horror hacia la literatura, es que yo no admito para estas almas orgullosas y libres, para estos espíritus fatigados que tienen siempre necesidad de descansar en su séptimo día, mas que dos clases de mujeres posibles, las adolescentes, o las analfabetas; el amor, o el puchero. Hermanos míos, ¿es necesario explicar ahora las razones? Baudelaire


“La mujer que amaba el arte, corría cuanto podía inspirando desconfianza, temor, aunque también fascinación, sujeta al origen de todo mal, atada a la estabilidad y reproducción del orden social. Suave, fuerte, firme, la otra mitad presente, que surge como impulso creativo y percepción diferente… Santas, putas, brujas, niñas, cortesanas, esclavas y diosas surgen al arte como creadoras… Mujer y arte, maldición o bendición?”

Andrea Crosa


Mujeres en el Arte, Amparo Serrano
Charles Baudelaire, consejos a los jóvenes escritores
Historia de Mujeres, Rosa Montero El libro de las mujeres, Ana Maria Shua

domingo, 12 de febrero de 2012

Escritura y Crítica veinticinco años despúes



Estas palabras corresponden a Hugo Wast prologando su novela "Alegre"  25 años despúes de aquella primera edición; un libro ´con el que me topé en la biblioteca de una casa de vacaciones en San Bernardo hace un par de años y del cual a punta de lápiz me traje en anotaciones parte de esas letras porque creí y sigo sosteniendo que en ellas encierra una idea que si no es original, viene a liberar un poco la rigidez en la escritura, a desestresar con nuevos permisos y a ser críticos objetivos pero a la vez mas flexibles con quienes arrancan en esta hermosa tarea de escribir. Ahora que ya tengo mi viejo ejemplar,  me atrevo a compartir un fragmento de aquel texto.
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¡Qué ilusiones las mias en aquellos tiempos! ¡Qué ilusiones y después que desencantos!
¿Cómo dejar ahora que aparezca su nueva edición sin explicar de algún modo la evolución de una obra en un cuarto de siglo?
No volveré a sentir nunca la alegría de escribir como cuando borroneaba a prisa las quinientas y tantas cuartillas que componen el primer manuscrito.
... No tenía experiencia del arte que había acometido con tal tesón, y mi espíritu crítico era tan inocente como Adán antes de la manzana.
No sabía, cuando empecé la composición, si escribiría un cuento o una novela, solo mi pluma que volaba instintivamente como una paloma mensajera, que no calcula etapas ni dificultades.
Me movía la vocación, que es un instinto ciego y omnipotente, escribía con el placer de un niño que juega por matar el tiempo o por vicio; así lo hacía yo, y ahora me complazco de haber escrito muchos centenares de cuartillas, adquiriendo la práctica y puliendo mis herramientas en una edad en que no tenía ningún sentido crítico.
Cierta vez un periodista me preguntó, que consejo le daría yo a los principiantes, y yo respondí: “Que principien de una vez”.
¿Y después? – ¡Que sigan!

Y Aunque esto lo dije en son de broma, no deja de ser una respuesta que la experiencia me ha sugerido.
Cuando un principiante siente la vocación de escritor y quiere formarse a fondo con abundantes estudios para saber, antes de comenzar como es la novela perfecta, lo más probable es no comience nunca.
No hay que dejar pasar estériles los años de los entusiasmos, tanto mas ardientes cuanto más ciegos.
El espíritu crítico debe desarrollarse un buen cuarto de hora mas tarde después que la práctica del escribir.
¡Ay, de aquél que antes de haber escrito una línea ha aprendido cómo se debe de escribir!
Al pretender aplicar su vasta ciencia, hallará tal distancia entre lo que le sale de los picos de la pluma y lo que desea que le salga, qu jamás se atreverá a enseñarlo a otro o publicarlo(....)

Hugo Wast, Agosto de 1929
Alegre
Imagen: Perspectivas, Vatinoquier